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- Escrito por Francisco Rey Marcos

El artículo analiza la evolución de la acción humanitaria de la Unión Europea profundizando en cómo se ha incorporado el voluntariado. De un modo crítico plantea algunos de los debates al respecto viendo los pros y los contras. Publicado en el número 45 de la Revista Española de Desarrollo y Cooperación (REDC).
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- Escrito por IECAH

Presentación
El sector humanitario siempre se ha enfrentado a diferentes retos impuestos por los contextos en los que trabaja que le han obligado a estar en continuo movimiento. La pandemia de la COVID-19 no ha sido una excepción y ha venido a traer una nueva dimensión a los retos de protección dentro de la acción humanitaria ya existentes.
Durante esta sesión analizaremos la situación actual a la que se enfrenta la acción humanitaria analizando los diferentes contextos, retos y oportunidades, algunos de ellos en el marco de la COVID-19 y otros que ya se venían gestando anteriormente.
Intervinientes
Inauguración: Cristina Muñoz, directora de Alianza por la Solidaridad.
Moderador: Francisco Rey Marcos, codirector del IECAH.
- Véronique de Geoffroy, directora general adjunta del Groupe URD.
- Ignacio Packer, director ejecutivo de ICVA.
¿Cuándo? 6 de abril | 15.30h-17.30h.
Idioma: español con interpretación en directo al inglés.
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- Escrito por IECAH

IECAH y MSF presentan el informe:
"LA ACCIÓN HUMANITARIA EN 2018-2019: SIN CAMBIOS EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE"
Los compromisos para paliar el impacto de las crisis humanitarias siguen siendo claramente insuficientes
- La ayuda humanitaria internacional creció apenas un 1% en 2018, muy por debajo de la media de los cuatro ejercicios anteriores, situada en torno al 7,5%.
- En España, la ayuda oficial al desarrollo se redujo en más del 15% en 2018.
- En 2018, la ayuda humanitaria pública descendió un 7,63% respecto a 2017. Desde 2009, cuando el presupuesto anual llegó a superar los 465 millones de euros, ha sufrido un recorte superior al 90%.
- MSF alerta de la creciente tendencia a criminalizar a la población civil atrapada en zonas de conflicto y a las organizaciones humanitarias que le prestan ayud
Este estancamiento en la ayuda no debería corresponderse con un periodo (2018- 2019) en el que a las dos emergencias nivel tres (según la ONU) en Siria y Yemen, se han añadido la emergencia provocada por el ciclón Idai en Mozambique y la crisis provocada por el agravamiento de la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC).
Esta situación se agrava al contemplar otras crisis crónicas como las de República Centroafricana, Etiopía, Bangladesh, Myanmar, Nigeria y Somalia. Además, otras situaciones de crisis política, económica y social como las que sufren el Triángulo Norte centroamericano o Venezuela cada vez tienen más implicaciones humanitarias.
“En un panorama en el que los conflictos internacionales y las situaciones de violencia son cada vez más complejos y en el que las implicaciones y los riesgos que se derivan de la emergencia climática son cada vez mayores, un estancamiento así no puede justificarse de modo alguno”, afirma Jesús A. Núñez, codirector del IECAH.
El informe “La acción humanitaria en 2018-2019: sin cambios en tiempos de incertidumbre” revela también que la ayuda humanitaria proveniente de la UE tampoco ha estado a la altura. A pesar de haberse incrementado gradualmente durante los últimos 5 años, su ritmo de crecimiento se ha ido reduciendo, pasando de un aumento del 10% en 2015 a uno de tan solo el 3% en 2018.
LA AYUDA AL DESARROLLO ESPAÑOLA SIGUE CAYENDO
El contexto de inestabilidad política que vive España desde 2017 ha hecho que tras tres años consecutivos de incremento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), en 2018 se haya producido una caída del 15,77%. Además, el peso de la AOD respecto al total del PIB del país ha disminuido un 4% respecto a 2017, situándola en un paupérrimo 0,18%, cifra cada día más lejana del comprometido 0,7%.
A su vez, el importe total de la acción humanitaria española pública se ha situado en 50,76 millones de euros, suponiendo una disminución del 7,63% respecto a 2017. Desde 2009, cuando el presupuesto anual llegó a superar los 465 millones de euros, se ha producido un recorte superior al 90%. Esta notable disminución sitúa actualmente a la acción humanitaria en un porcentaje del 2,36% respecto a la AOD, cifra similar a la de 2017, año en el que representaba el 2,15%.
“Desde 2007 el compromiso de la cooperación española era que la acción humanitaria supusiera el 10% de la AOD, en línea con lo alcanzado por otros donantes. Es obvio que estamos muy lejos de cumplir con aquellos objetivos. La acción humanitaria española ha ido reduciéndose año tras año y es una de las políticas públicas más afectada por los recortes. Es también el instrumento de la cooperación al desarrollo que más ha sufrido los rigurosos ajustes presupuestarios”, afirma Francisco Rey, codirector del IECAH.
EL NÚMERO DE PERSONAS DESPLAZADAS Y REFUGIADAS MARCA UN NUEVO RÉCORD
El descenso de la ayuda humanitaria se conjuga con un incremento en la complejidad de las crisis. La nueva cifra récord de población desplazada y refugiada, 70,8 millones de personas, es un buen ejemplo de ello.
En 2018 se ha constatado también que los países con menos recursos acogen cada vez a un mayor número y a una mayor proporción de población desplazada. Así, un 39% del total de la población desplazada fue acogido en países de renta baja y un 54% en países de renta media. Tan solo un 7% lo fueron en países de renta alta.
Mientras tanto, va cobrando aún más fuerza el discurso ultranacionalista de perfil cada vez más abiertamente xenófobo.
Un discurso que ve a los migrantes como una amenaza y que olvida interesadamente que nueve de cada diez migrantes africanos y ocho de cada diez asiáticos se quedan en su propio continente.
“La brecha entre necesidades y recursos sigue agrandándose, dejando a cada vez más poblaciones sin la asistencia y protección adecuadas. El sistema internacional humanitario no está siendo capaz de responder y mucho menos de prevenir las situaciones de crisis, desastres y violencia”, afirma Rey.
“SE ESTÁ CRIMINALIZANDO LA AYUDA Y TAMBIÉN A LAS POBLACIONES A LAS QUE ASISTIMOS”
El informe advierte de que la creciente tendencia a criminalizar a la población civil atrapada en zonas de conflicto, considerándola como enemiga, así como a las organizaciones humanitarias que le prestan ayuda.
Donantes y gobiernos están presionando cada vez más a las organizaciones humanitarias para que estas se plieguen a sus intereses en materia de lucha contra el terrorismo, lo cual está limitando y condicionando la capacidad de llevar ayuda a quienes más lo necesitan. "Los médicos no deberían verse forzados a decidir quién es un paciente bueno o malo. Eso está prohibido por la ética médica y por el Derecho
Internacional Humanitario. Nuestro papel debería ser tratar a quien quiera que nos necesite, a través de cualquier línea de frente que los grupos hayan trazado", afirma Marta Cañas, directora general de Médicos Sin Fronteras.
“En el noreste de Nigeria, por ejemplo, el Gobierno ha apostado por crear 'ciudades cuartel' bajo control del Ejército y los trabajadores humanitarios no podemos acceder a las zonas que están fuera de estas localidades. Como consecuencia de ello, quienes están detrás de lo que el Ejército define como líneas enemigas también son considerados como el enemigo en virtud de su localización geográfica. Otro ejemplo claro es Yemen, donde la coalición militar liderada por Arabia Saudí declaró provincias enteras objetivo militar sin distinguir entre combatientes y no combatientes”, concluye Cañas.
EXPORTACIÓN DE ARMAS, EQUIPOS Y MATERIALES MILITARES: CINCO PAÍSES CONTROLAN EL 75% DEL MERCADO
El informe también destaca que el gasto militar mundial en 2018 se incrementó en un 2,6% con respecto al año anterior, mientras que las transferencias mundiales de equipo, material y armamento aumentaron en el periodo 2014-2018 un 7,8% con respecto al periodo 2009-2013. Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania y China copan las primeras posiciones como exportadores (con un 75% del total mundial), mientras que España, con un 3,2% del total, se sitúa en el séptimo puesto de esta lista.
INFORME COMPLETO EN PDF
Más información:
IECAH: Laura Mula / 91 377 14 98 / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
MSF: Fernando Calero / 630 536 419 / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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- Escrito por Jesús A. Núñez Villaverde

Para ElDiario.es
El acoso y derribo a UNRWA es una tarea en la que, desde hace años, se encuentran implicados actores tan potentes como Estados Unidos e Israel. Pero, de momento, con la ratificación aprobada el pasado día 13 por parte de la Asamblea General de la ONU para prolongar su mandato otros tres años, tal como ya había sido aprobado previamente el 15 de noviembre por el Cuarto Comité de dicha organización, todavía no pueden cantar victoria.
En el lado positivo de la balanza cabe destacar el hecho de que 169 países hayan apostado por dar continuidad a la labor asistencial -sobre todo en el ámbito de la educación, la salud y la ayuda humanitaria- que viene desarrollando la Agencia desde su creación en 1949. Tampoco es menor el gesto de Qatar -anunciado el pasado fin de semana en el marco del Foro de Doha-, aportando otros 20,7 millones de dólares para llegar a un total de 40 a lo largo de este mismo año. Aunque puntual, es una clara señal de esperanza en un contexto cada día más inquietante para los 5,5 millones de refugiados de Palestina que en Jordania, Líbano, Siria y en el territorio Palestino (Gaza y Cisjordania) dependen vitalmente de lo que UNRWA pueda hacer a diario.
Y lo mismo puede decirse del resultado cosechado en estos últimos dos años, gracias a la incuestionable resiliencia de la población palestina y al esfuerzo de todo el personal de la Agencia para poder hacer frente al brutal recorte de fondos que la administración estadounidense decidió a principios del pasado año (pasando de 365 a solo 60 millones de dólares). Esa decisión, que en el presente año significó la cancelación total de los fondos estadounidenses, ha supuesto un duro golpe tanto para los beneficiarios de los distintos programas de la Agencia como para sus propios trabajadores, dado que UNRWA se ha visto sumida en la mayor crisis presupuestaria de su historia y su capacidad de maniobra se ha recortado hasta el extremo, hasta el punto de tener que eliminar programas esenciales y retrasar pagos de salarios al personal (abrumadoramente de mayoría palestina).
Por el contrario, en el lado negativo se hace cada vez más visible el esfuerzo liderado por Washington y Tel Aviv para eliminar definitivamente la Agencia, lo que incluye no solamente negarle apoyo económico sino también desprestigiarla (a través de una cacería emprendida contra su máximo responsable, dimitido el pasado 6 de noviembre y sometido a una investigación interna en la que, de momento, ya se ha confirmado que no hay ninguna apropiación indebida, ni fraude ni malversación). La apuesta es clara: reformular drásticamente el concepto de persona palestina refugiada para limitarlo exclusivamente a quienes queden vivos de aquella originaria Nakba.
Se trata, sin apenas disimulo alguno y en el contexto del tan cacareado como desconocido “acuerdo del siglo”, promovido por Donald Trump, de ayudar a Israel a deshacerse de la responsabilidad por haber provocado el éxodo palestino en 1948 y de la necesidad de reconocer ningún tipo de derecho de retorno a los que sufrieron aquel drama y sus descendientes. De ese modo, y crecientemente preocupados por el inminente cambio demográfico en la Palestina histórica (que se traducirá a corto plazo en que, entre el Jordán y el Mediterráneo, los judíos israelíes serán minoría), Tel Aviv pretende blindarse, al tiempo que sigue adelante con una política de hechos consumados que busca reventar la resistencia palestina y su sueño de contar algún día con un Estado propio.
El momentáneo alivio derivado de la prolongación del mandato no puede ocultar en ningún caso que la situación financiera de UNRWA sigue siendo muy peliaguda; no solo porque todavía necesite 167 millones de dólares para cuadrar sus cuentas a finales de este año, sino porque nada garantiza que en el próximo la situación vaya a ser más boyante. No solo se da por descontado que Estados Unidos mantendrá su postura de negación de apoyo, sino que queda por ver qué hará el resto de donantes (el presupuesto se nutre de contribuciones voluntarias) en un escenario en el que la causa palestina va perdiendo peso en la agenda internacional. Y eso da ventajas tanto al gobierno estadounidense como al israelí.
En todo caso, y en contra de lo que argumentan sus críticos más acérrimos -que confían en que, sin la cobertura protectora y asistencial de la Agencia, el tema de los refugiados terminará por diluirse-, hay que volver a insistir en que UNRWA no es el representante político de los palestinos, no es parte del conflicto y no participa en ningún proceso de paz o negociación.Simplemente es un actor humanitario encargado de paliar el daño causado a la población refugiada palestina y de proteger sus derechos. Su desaparición, en definitiva, sería una catástrofe sin paliativos.
FOTOGRAFÍA: Un hombre transporta alimentos de UNRWA en camión en Gaza / 2017 UNRWA / Gaza