
Ha sido Francia la que, respondiendo sobre todo a sus propios intereses, ha cambiado el guión del proceso. Su superioridad aérea le ha permitido no solo recuperar Konna (y evitar la caída del vital aeropuerto de Sevare, probable punto de operaciones para la posterior fase de la campaña) sino también golpear en los feudos rebeldes de Kidal, Gao y Tombuctú. Pero nada de esto, incluyendo la acción terrestre para recuperar Diabali, significa el fin del problema ni asegura el éxito de lo que venga a continuación. Recordemos que el contingente internacional solo será mínimamente operativo dentro de unos meses. Recuperar el control de 830.000 kilómetros cuadrados escapa a sus capacidades y parece obvio (basta ver la ambigüedad de la UE) que los Gobiernos occidentales no van a ir más allá de instruirlos y de darles apoyo logístico y de inteligencia.