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Israel-Palestine-Ben-Heine

Para El Blog Elcano.

Ha pasado ya un año desde la operación israelí Tzuk Eitan (Margen Protector), ocho desde que se consumó la fractura intrapalestina, con la toma de Gaza por parte de Hamas, y 48 desde que Israel ocupó los Territorios Palestinos de Gaza y Cisjordania (Jerusalén incluido). ¿Y? Nada.

O al menos nada bueno, porque en todo ese tiempo no se ha logrado alcanzar la paz en Palestina. Es obvio que Israel disfruta de una superioridad militar abrumadora, que (gracias a Washington) cuenta con un margen de maniobra para actuar al margen de la ley internacional que ningún otro país puede emular y que, en términos de seguridad existencial, los palestinos apenas son como una piedra en su zapato. Pero a pesar de todo ello, también es igualmente cierto que ni así –tras seis guerras y dos Intifadas– ha logrado una victoria definitiva que le permita dominar por completo esa ansiada y disputada tierra. Por el camino han quedado asimismo más de 70 planes de paz e innumerables hojas de ruta, informes, proyectos de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU y esfuerzos diplomáticos de muy variable geometría; arruinados todos ellos por falta de voluntad de las partes para renunciar a sus posiciones maximalistas.

Y así, mientras se extiende una sensación generalizada de frustración y parálisis, parece imponerse la idea de que lo único sensato es dejar pasar más tiempo hasta que finalmente unos y otros se convenzan de que la paz solo será posible mediante la renuncia a esas ensoñaciones maximalistas, alimentadas por una falta de realismo rayano con la pura ignorancia histórica y la ceguera tribal. Pero esa opción solo tendría sentido, en el mejor de los casos, si cada una de las ocasiones perdidas no supusiera un castigo insoportable e injusto para todos los que habitan Palestina. Y es que eso es precisamente lo que ocurre día a día, mientras la comunidad internacional ya hace tiempo que se ha apuntado al business as usual en relación con lo que, por ejemplo, define la situación de los 1,8 millones de gazatíes 12 meses después de la más reciente operación de castigo israelí. El poder de la anestesia inoculada es tan potente que ya:

Y así seguimos para desesperación de los que sufren las consecuencias y para contento de quienes equivocadamente siguen creyendo que el tiempo corre a su favor.

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