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- Escrito por IECAH

Continuando con nuestro ciclo ''Una mirada hacia un mundo en crisis'', el próximo martes 12 de mayo de 12-13.30h, celebraremos la sesión ''Las personas migrantes y refugiadas frente a la epidemia: refugio y confinamiento''.
Alrededor de 70,8 millones de personas en el mundo se encuentran en situación de desplazamiento forzoso, de los cuales 25,9 millones ostentan la condición de refugiado/a. Sus condiciones de vida, ya de por sí duras, se han visto agravadas al sumarle la situación actual de crisis mundial generada por la COVID-19.
El acceso a servicios sanitarios y de higiene básicos es, en muchos casos, imposible o muy precaria y su capacidad para afrontar los retos que esta nueva crisis genera en sus vidas, un gran y difícil reto.
Durante esta sesión analizaremos la situación en la que se encuentran las personas migrantes y refugiadas, cómo ha cambiado su vida, las capacidades que poseen para hacerle frente y los retos a los que se enfrentan tanto ellas como la comunidad internacional y los Estados de los países de acogida. Modera Camille Nussbaum, reponsable de formación del IECAH. Intervienen:
- Raquel Martí, Directora ejecutiva de UNRWA España.
- María Jesús Vega, Portavoz y Responsable de Comunicación de ACNUR.
Podrás seguirla en directo a través de este enlace.
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- Escrito por IECAH

El próximo martes 5 de mayo de 12-13.30h comenzamos la segunda parte de nuestro ciclo virtual ''Una mirada hacia un mundo en crisis'' con la sesión ''Los conflictos armados en los tiempos del COVID-19: ¿un alto al fuego inmediato y global?''.
Los conflictos armados parecen haber quedado relegados a un lugar muy lejano en el noticiario diario. Esta situación lejos está de producirse por una tregua, sino que se debe a que el interés por los mismos es prácticamente nulo a nivel global. La crisis de la COVID-19 parece haber eclipsado al resto de problemas y amenazas que enfrenta el mundo.
La ausencia de liderazgo y capacidad de aquellos actores que podrían presionar para lograr un alto el fuego podría estar inclinándose a favor de algunos gobiernos y actores violentos no estatales. Todo ello mientras la comunidad internacional parece concentrada en responder a una amenaza que, aunque en una escala diferente, es global.
En esta sesión analizaremos en qué situación se encuentran algunos conflictos y cómo ha impactado en ellos la pandemia. Modera, Juan A. Rodríguez - Técnico de formación del IECAH. Intervienen:
- Mabel González Bustelo - Periodista y asesora del Centro Noruego de Resolución de Conflictos.
- Jesús A. Núñez Villaverde - Codirector del IECAH.
Podrás seguirla en directo a través de este enlace.
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- Escrito por Francisco Rey Marcos

Para El País.
Ahora que están de moda las distopías les propongo una. Imaginen ustedes que, tras diversas mutaciones, un virus se especializa en infectar a personas con un patrimonio de más de 100 millones de euros. Se desconocen todavía los mecanismos por los cuales el virus selecciona y discrimina a ese colectivo. Algunos equipos de investigación sugieren que puede ser la cantidad de oro o la ropa de moda que llevan encima. Otros apuntan al grado de tirantez de la piel en la cara o la cantidad de antioxidantes en su flujo sanguíneo. Un grupo en Suiza cree que puede ser el grado de inclinación hacia arriba del mentón y la punta de la nariz o la dirección de la mirada al cielo. En fin, nadie sabe con certeza las causas, pero no hay duda de que las personas ricas son especialmente vulnerables a la infección provocada por ese virus. Una verdadera amenaza se cierne sobre ellas. Vaya faena. Tras esta constatación algunos medios de comunicación publican titulares solidarios: Ana Patricia, Amancio, Lionel y Florentino necesitan nuestro apoyo. Esta es una guerra que hay que ganar…
Sin embargo, al cabo de unos días no parece que las consecuencias del grado de afectación en este colectivo vulnerable sean muy graves. El Estado ha ofrecido y movilizado los servicios de la Sanidad Pública pero no consta que estén siendo muy usados. Por el contrario, parece que se observa un importante crecimiento de población en Puerto Banús e Is Molas Resort e, incluso, en Gstaad y en destinos muy remotos; la Clínica Mayo ha abierto UCI Suites especiales; se han producido enormes donaciones, por supuesto solidarias, por parte de los muy, muy ricos tratando de rebajar su patrimonio para despistar al virus… Y al parecer se han puesto en marcha diversas estrategias y capacidades muy creativas para enfrentar esta amenaza. Se ha reducido su exposición al virus huyendo a lugares idílicos, los posibles afectados han podido dedicar cuantiosos medios para protegerse o mitigar la amenaza y, en definitiva, no consta que haya pérdidas importantes. Incluso el empleo ligado a los cuidados especializados ha aumentado. Afortunadamente, el riesgo de que la infección progrese se ha reducido, y los esfuerzos iniciales para preparar una vacuna se han paralizado, pues parece demostrado que con los medios de los que se dispone por parte de estos grupos tan vulnerables es suficiente para contener el avance de la enfermedad. ¿Para qué pensar en el mañana?
¿Les parece una astracanada? Nada más lejos de la realidad. Cuando un determinado colectivo sufre una amenaza y puede poner en marcha recursos, medios, capacidades, para enfrentarla, la posibilidad de que esa amenaza se convierta en un riesgo descontrolado, en una epidemia o, más en general, en un desastre, se reduce e incluso desaparece. Y pronto se olvida. Por tanto, no es la gravedad de la amenaza lo que puede desembocar en la pandemia o el desastre, sino el cómo esta interacciona con comunidades o grupos sociales. Los ejemplos son evidentes. Un sismo de categoría 7 en la escala de Richter destruye Haití, pero produce muchos menos daños en Japón. El desastre no es, por tanto, culpa solo del terremoto.
No es solo, tampoco, la vulnerabilidad la que define la ecuación sino el equilibrio o desequilibrio que tenga con las capacidades y fortalezas. Todo grupo social puede tener muchas vulnerabilidades, pero también capacidades para enfrentarlas. Esta lógica, que es la esencia de la reducción del riesgo de desastres (RRD) contenida en numerosos instrumentos internacionales como el Marco de Acción de Sendai, surge del análisis de miles de situaciones que ha sufrido y sufre la humanidad. Y nos indica que la vulnerabilidad frente a una amenaza, por si sola, no nos dice mucho sobre la gravedad o posible gravedad de las situaciones. El elemento fundamental para entender una determinada situación es el riesgo, en la medida en que engloba tanto a la amenaza (en este caso el virus) como a su interacción con personas y grupos con vulnerabilidades, pero también capacidades que movilizar frente a ella.
En las definiciones convencionales de las Naciones Unidas, el riesgo es la "posibilidad de que se produzcan muertes, lesiones o destrucción y daños en bienes en un sistema, una sociedad o una comunidad en un período de tiempo concreto, determinados de forma probabilística como una función de la amenaza, la exposición, la vulnerabilidad y la capacidad". Es, por tanto, un concepto mucho más útil y poderoso que el de vulnerabilidad para referirse a situaciones, como las que estamos viviendo, en las que lo relevante no es solo la condición de partida de ciertos grupos (su mayor o menor vulnerabilidad o capacidad), sino el cómo esta condición puede desembocar en riesgos cuando se expone a la amenaza del virus. En un artículo anterior he analizado y criticado el abuso de la vulnerabilidad como concepto englobador que sustituya a otros más precisos.
Por supuesto que en muchas situaciones referirse a grupos vulnerables puede ser lo más conveniente, pero insistimos en que referirse al riesgo, a grupos en riesgo de afectación u otras fórmulas, da mucha más información sobre la realidad. Ahora que ya estamos expuestos a la amenaza que supone el coronavirus hablar de vulnerabilidad es, stricto sensu, anacrónico. Ahora estamos en riesgo. El virus ya está aquí. El riesgo es algo que se ha ido construyendo socialmente y en la situación que vivimos hoy, la pandemia ha ido desnudando problemas preexistentes en materia de mala gestión de riesgos y de preparación, predicción y prevención ante ellos. Los desastres, y la situación actual lo es, como ejemplos de riesgos mal gestionados, representan la cristalización de procesos sociales, históricos, materiales y simbólicos. Son el producto de relaciones humanas establecidas con la naturaleza y sus fenómenos, o bien de relaciones entre sociedades e incluso entre sectores de una misma sociedad. Y de capacidades superadas por la magnitud de la amenaza. Simplificar las cosas hablando solo del virus (la amenaza), o de los grupos vulnerables (la situación de partida en términos de debilidad), es solo referirse a partes de la ecuación. Focalizarse en el riesgo es hablar del resultado de la misma. Y como en el futbol, según algunos, el resultado es lo importante. Por eso proponemos centrarnos en él.
Lamentablemente, en nuestro país, al creer mayoritariamente que no éramos proclives a amenazas de gran envergadura, o pensar que nuestros sistemas de respuesta eran los mejores, no existe una incorporación de estas cuestiones a nuestra cultura ni a nuestro entramado institucional. Y así nos va. Pero, como decía el fallecido sociólogo Ulrich Beck y muestran numerosos informes, vivimos en sociedades de riesgo, muchos de ellos sistémicos y globales, por lo que más vale que nos vayamos acostumbrando a incorporar esa realidad a nuestro pensamiento y nuestra acción. Y cuanto antes lo hagamos, mejor.
FOTOGRAFÍA: SONIA MACKAY
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Ya disponible para su revisualización el encuentro en línea celebrado ayer, jueves 23 de abril: ''La decisión del Comité de Derechos Humanos sobre el caso Teitiota, ¿una puerta abierta a los desplazados ambientales trasnacionales?'', parte del curso Cambio climático, desastres ambientales y migraciones forzadas, así como del Diploma de Migraciones Forzadas en el que contamos con Beatriz Eugenia Sánchez Mójica, experta derecho internacional de los derechos humanos y migraciones.
Haz click AQUÍ para acceder al vídeo.
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Esta actividad tiene como fin profundizar en un aspecto primordial en las migraciones. Se analizará la situación de las personas refugiadas climáticas a través de la decisión del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre el caso Teitiota. Después de la exposición por parte de la experta invitada, se invitará a los/las participantes a llevar a cabo un debate sobre la cuestión.
Beatriz Eugenia Sánchez Mojica es doctora por el programa de altos estudios en derechos humanos de la universidad Carlos III y experta en derecho internacional de los derechos humanos y migraciones forzadas. Su trabajo como académica y consultora analiza, desde una perspectiva crítica, la capacidad del derecho internacional para tejer una red protectora en torno al ser humano en un mundo globalizado. Las personas en situación de especial vulnerabilidad, como son los refugiados, los desplazados internos, los migrantes y las víctimas de conflicto armado, ocupan un lugar central en su línea de investigación.
¿Cuándo? JUEVES, 23 de ABRIL, a las 15h CET.
¿Dónde? A través de la plataforma ZOOM siguiendo el enlace.
¿Quién? La actividad es abierta y gratuita (inscripciones aquí). El evento se ha diseñado tanto para los participantes en el Diploma de Migraciones Forzadas como para cualquier persona interesada en esta cuestión.