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- Escrito por Jesús A. Núñez Villaverde

Para Blog Elcano.
Si nos dejáramos llevar por las apariencias parecería que la causa de la paz en Palestina recobra impulso. Bastaría para ello con fijarse en el nuevo acuerdo entre Hamas e Israel para poner fin a la dinámica de violencia que ha registrado Gaza a lo largo de agosto, o en el reciente acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU) para normalizar sus relaciones. Pero eso supondría volver a caer en un error muy común cuando del conflicto árabe-israelí se trata. Porque basta con hurgar un poco más en los titulares para concluir, por el contrario, que la paz sigue tan lejana como siempre y que acuerdos como esos no suponen ningún avance.
En el primer caso, la mediación de Qatar solo le ha servido a Hamas para salvar la cara ante los más de 1,8 millones de gazatíes, simulando ser la autoridad real de un territorio en el que, por un lado, diferentes grupos yihadistas demuestran a diario que no se subordinan a sus directrices y, por otro, en el que Israel puede seguir adelante con su estrategia de hechos consumados sin sufrir ningún contratiempo por ello. Una estrategia que le permite tanto cerrar a cal y canto una Franja que la ONU ya ha declarado inhabitable, como castigar colectivamente a la población (lo que supone un acto ilegal), bombardeándola indiscriminadamente o dejándola a su antojo sin combustible (el suministro eléctrico apenas ha sido de cuatro horas diarias en el pasado mes), o sin medicamentos y suministros sanitarios ante una pandemia que ya ha hecho acto de presencia. De poco sirve en esas circunstancias las tan altisonantes como inoperantes expresiones de preocupación por parte tanto de la ONU como de la Unión Europea, testigos impotentes de una deriva que empobrece hasta el extremo a la población palestina, sigue alimentando opciones violentas condenadas al fracaso y, en el fondo, tampoco sirve a los intereses de Israel (a no confundir con los de Benjamin Netanyahu y sus adláteres).
De ahí que este provisional y vaporoso acuerdo no significa que Hamas y la Autoridad Palestina estén hoy más cerca de cerrar la fractura fratricida que se abrió en 2007, ni que dispongan de medios suficientes para mejorar el bienestar de su población o de potencial político para negociar una paz justa, global y duradera con el ocupante. Y, por supuesto, tampoco significa que Israel vaya a modificar su rumbo hasta que logre el dominio total de la Palestina histórica (con cuantos menos palestinos sea posible dentro de ella).
En el segundo caso, la escenificación del primer vuelo comercial (de la compañía israelí El Al) entre Tel Aviv y Abu Dhabi, con una delegación conjunta israelo-estadounidense a bordo, ha querido presentarse como el inicio de una nueva etapa que conduce a la paz en la región. La realidad es que la decisión de Mohamed bin Zayed- en lo que cabe interpretar como una alianza, más que como un acuerdo de paz- supone tirar definitivamente a la papelera la propuesta planteada en 2002 por la Liga Árabe (normalización de relaciones con Israel a cambio de su retirada a las fronteras de 1967). Implica, asimismo, un giro geoestratégico por parte de Abu Dhabi (y los que pronto se sumen a esta dinámica) interesados en estrechar lazos con Tel Aviv tanto en el terreno comercial y tecnológico como, mucho más, en su compartida percepción de Irán como el enemigo por antonomasia. Todo ello sin olvidar la conveniencia de hacer un regalo electoral a un Trump del que esperan continuidad en la provisión de una cobertura de seguridad que, por sus propias debilidades, no están en condiciones de cubrir por sí solos.
Visto así, de inmediato se viene abajo el discurso emiratí, cuando pretende hacer pasar el acuerdo por el mejor modo para lograr que Israel detenga su anunciada anexión de buena parte de Cisjordania. Como ya se ha encargado de decir abiertamente el propio Netanyahu a sus fieles, la anexión no se detiene, sino que, en todo caso, se retrasa su oficialización. En realidad, como se demuestra cotidianamente, la usurpación de tierras palestinas- incluyendo la aprobación de otras 650 órdenes de demolición de casas palestinas en Jerusalén en lo que va de año- es una práctica diaria irreversible. En resumen, ni hay intención de poner fin a la ocupación- lo que niega de raíz la posibilidad de la paz- ni cabe esperar que hechos como estos sirvan para que los palestinos miren el futuro inmediato con mínimas esperanzas de mejora.
A pesar de todo ello, vuelve a comprobarse cómo esas apariencias son suficientes para engatusar a algunos que parecen deseosos de engañarse a sí mismos. Y así, la Unión Europea se ha apresurado a mostrar su voluntad de reactivar el Consejo de Asociación UE-Israel, paralizado desde julio de 2012, como recompensa por el abandono de la idea de anexión del territorio palestino. A veces cuesta trabajo entender en qué mundo viven los Veintisiete.
IMAGEN: Edificios destruidos en la franja de Gaza (Palestina). Foto: Marius Arnesen / CC BY-SA 3.0 NO
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- Escrito por Carla Fibla

Desde agosto de 2019, Inspire Consortium (compuesto por Groupe Urgence-Réhabilitation-Développement- Groupe URD, Global Public Policy Institute- GPPi, Overseas Development Institute- ODI y el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción humanitaria- IECAH) trabaja en la elaboración de una guía universal de normas para logística y cadena de suministro humanitaria. Un proyecto financiado por ECHO que pretende facilitar el trabajo de organizaciones y voluntarios, compartiendo una herramienta consensuada y práctica.
Las ULS (Universal Logistics Standards) son un conjunto de normas de calidad y rendición de cuentas que traducen las mejores prácticas de logística en el campo humanitario, haciéndolas accesible a las organizaciones y personas involucradas en la cadena de suministro humanitaria sin, necesariamente, un conocimiento técnico previo muy avanzado en este campo. El objetivo es que esta función esencial de la ayuda humanitaria se implemente con garantías de calidad tanto para los beneficiarios, como para los trabajadores y voluntarios que las ejecutan.
Este proyecto, liderado por el IECAH, seleccionó a un grupo de 15 expertos técnicos para constituir un equipo guía (el TAG- Technical Advisory Group). Este grupo se reunió desde finales de 2019 para comenzar la elaboración de un documento que en octubre se convertirá en una guía piloto de buenas prácticas. Un trabajo colaborativo basado tanto en el consenso, como en la experiencia y conocimiento de profesionales relacionados con diferentes aspectos de la logística utilizados en la ayuda humanitaria.
Dividida en seis capítulos, la guía, aborda las mejores prácticas a implementar en las temáticas que engloba el trabajo logístico (abastecimiento, transporte, almacenamiento, distribución, gestión de activos y gestión de flotas), a las que se incluyen temas transversales como el medio ambiente, la asistencia basada en dinero en efectivo, así como la protección y salvaguarda de las personas implicadas en la acción humanitaria. El proyecto se adaptó a las circunstancias marcadas por la COVID-19 y en mayo se terminó de confeccionar el primer borrador de la guía. A partir de ese momento, y siempre de forma virtual, se localizaron a profesionales tanto cooperantes, como del sector empresarial y académico, para revisar en los diferentes continentes la posible aplicación del borrador. Las primeras sesiones de esta consulta global se realizaron con expertos de África oriental, a las que siguieron con un planteamiento similar especialistas de América Latina (en español) y Asía-Pacífico. Está previsto que a lo largo de septiembre también se abra la consulta en la regiones Europa-EEUU y África occidental (en francés).
Al mismo tiempo, a mediados de julio se lanzó una plataforma que expone el documento completo, y en la que una vez registrado/a cualquier usuario/a puede hacer comentarios o sugerencias que serán valoradas por el TAG en la elaboración del documento final, cuya publicación está prevista para finales de octubre.
Las ULS comparten referencias comunes con iniciativas ya existentes en el sector humanitario como el Manual Esfera (cada capítulo se fundamenta en la Carta Humanitaria, los compromisos de la Norma Humanitaria Esencial así como los principios de Protección). De esta manera, las normas pretenden facilitar el trabajo común de múltiples actores: equipos operacionales, equipos logísticos, donantes, empresas... garantizando la contextualización de la logística a los imperativos humanitarios.
En octubre se realizará un webminar abierto y con carácter divulgativo en el que se expondrán los avances de las consultas regionales y las conclusiones del TAG. También se trabajará en la difusión del documento de las ULS, porque a partir de finales de octubre el proyecto debería pasar a una fase de aplicación práctica por parte de diferentes actores (ONG locales e internacionales, donantes y empresas). Lo aprendido mediante la aplicación en terreno de las ULS será crucial para terminar de afinar esta guía universal.
FOTOGRAFÍA: Primera reunión de las consultas regionales que comenzamos en África oriental con más de 20 expertos/as.
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- Escrito por Jesús A. Núñez Villaverde
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Para El País.
Aunque otra vez ausente de los titulares, el contencioso greco-turco debería ser una prioridad en la agenda de la Unión Europea. Basta recordar que enfrenta a un país miembro, con el añadido de Chipre y ahora de Francia, con otro que es candidato a la adhesión y aliado en la OTAN. Y, más allá de la tensión bilateral, su existencia vuelve a poner en cuestión a la Alianza Atlántica y muestra nuevamente la dificultad de la Unión para actuar unida. En esencia, resulta útil considerar que:
—Aunque es un asunto central, la controversia no se limita a un forcejeo por la explotación de hidrocarburos en aguas disputadas del Levante (todos los descubrimientos confirmados desde 2009 están en aguas no disputadas), sino que, como ya se ha demostrado antes (especialmente en 1987 y 1996), arranca con el desequilibrado reparto de zonas de soberanía tras la guerra greco-turca de 1919-22. Turquía, a pesar de contar con más costas que cualquiera de sus vecinos, no tiene asegurada la continuidad de su soberanía marítima y aérea (Kastelorizo, a tan solo dos kilómetros de su costa es el ejemplo más notable, pero no único).
—Se equivoca Mitsotakis si cree que le basta con parapetarse tras una Francia que apenas disimula su afán de protagonismo (y de interés por devolver la bofetada que Erdogan le ha propinado en Libia) y una UE que nunca se ha distinguido por sus aciertos en la zona (baste recordar el fiasco de su apuesta al admitir a Chipre en 2004 como vía para resolver la división de la isla). Y se equivoca también Erdogan si piensa que su deriva autoritaria y su neotomanismo militarista (ejemplificado en su lema Mavi Vatan, Patria Azul) le permitirán salir airoso de un pulso en el que se encuentra solo.
—El enfrentamiento militar directo es hoy la opción más improbable, aunque solo sea porque la situación económica turca y su sobreextensión en tantos escenarios bélicos le impiden sumar un nuevo frente. Pero en su mutua huida hacia adelante ambos avivan un fuego que puede escapar fácilmente a su control. Tampoco cabe esperar que Merkel, ante la ausencia de Washington, vaya a ser siempre quien logre imponer sensatez a quienes prefieren no dejar salida alguna al vecino (Erdogan firmando una indefendible delimitación marítima con la Libia de Serraj y Mitsotakis haciendo lo propio con el Egipto del golpista Al Sisi).
No hay una solución próxima. Pero si la UE no es capaz de promover una respuesta que dé cancha a Turquía, estableciendo una dinámica de suma positiva en la que todos salgan ganado, nos adentraríamos en un pozo de muy difícil salida. Y el gas (que la UE necesita) puede ser precisamente el factor clave de la ecuación.
FOTOGRAFÍA: El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, se saludan en un encuentro de la OTAN el pasado diciembre.ANADOLU AGENCY / ANADOLU AGENCY VIA GETTY IMAGES
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- Escrito por Jesús A. Núñez Villaverde

Para ElDiario.es
FOTOGRAFÍA: Una pintada con la frase 'mi Gobierno hizo esto' frente a los destrozos causados por la explosión.
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- Escrito por IECAH

Diez años después del arranque de las movilizaciones ciudadanas que afectaron, con mayor o menor intensidad, a buena parte del mundo árabo-musulmán, el panorama actual sigue lastrado por significativas carencias tanto en términos de desarrollo y bienestar como de seguridad.
Mientras se sigue debatiendo sobre si ha habido realmente una “primavera árabe” y sobre el balance de lo acontecido tanto en Magreb como en Oriente Próximo y Oriente Medio, es un hecho que esas regiones aparecen principalmente reflejadas en los medios de comunicación occidentales como el origen de amenazas directas.
Esa percepción se apoya en una realidad incontestable, en la que se entremezcla la insatisfacción de las necesidades básicas para un creciente porcentaje de esas poblaciones, sistemas políticos deslegitimados y situaciones de violencia generalizada que se prologan en el tiempo sin visos de solución a corto plazo. Pero también es el resultado de un cúmulo de tergiversaciones basadas tanto en la ignorancia como en los poderosos estereotipos alimentados por actores interesados en difundir una visión negativa de las sociedades árabes y musulmanas.
Con una clara vocación analítica y multidisciplinar, el curso pretende dar a conocer la realidad social, política, económica y de seguridad de ese complejo mundo árabo-musulmán. Eso implica tanto estudiar su historia como su presente, revisando no solo la experiencia colonial sino también la evolución de las relaciones entre Occidente y esos países. Asimismo, aborda el estudio de los principales conflictos activos en la zona, la naturaleza de sus regímenes políticos, sus principales claves socioculturales y las causas y consecuencias de unos flujos migratorios que dejan a las claras la falta de voluntad europea para hacer frente a una dinámica de la que Occidente es corresponsable directo.
Dirigido a: personas que desarrollan actividades en el marco de las organizaciones no gubernamentales, sean centradas en la cooperación al desarrollo o en la acción humanitaria, y a quienes, desde posiciones académicas, periodísticas o de concienciación ciudadana se interesan por lo que ocurre en el mundo globalizado de hoy.
Duración: 56 h.
Horario: de 17.00 h a 21.00 h, de martes a viernes.
Para acceder al certificado de asistencia y aprovechamiento es necesario acudir al 100% de las clases.
Contenidos
· Historia política (desde s xvi hasta la actualidad):
o Caracterización sociológica y política de la región (idiomas, religiones, etnias, organización territorial, reinos e imperios precoloniales).
o Choque de pensamiento: La modernidad de occidente frente al pensamiento árabo musulmán del s. XIX.
o Constitución de nacionalismos y naciones (descolonización) Estructuras de poder de las etapas de la independencia.
o Actores del poder en el mundo árabe contemporáneo.
o Casos de estudio: Siria; Irak.
· Relaciones internacionales:
o Formas de gobierno en la región Formas de gobierno en la región (monarquías, regímenes dictatoriales, estados fallidos, modelo turco, república islámica…).
o Cooperación y acción humanitaria en el mundo árabo-musulmán.
o Casos de estudio: Sahara Occidental; Magreb; Península arábiga.
· Sociocultura:
o Movimientos sociales.
o Cobertura periodística de conflicto sirio.
o La energía como factor estratégico en la región.
o Casos de estudio: Egipto.
o Cobertura periodística sobre la región.
o Feminismo islámico.
o Islamofobia en occidente y los medios de comunicación.
o Finanzas islámicas.
Casos de estudio: Islam radical, yihadismo y terrorismo: ¿De qué estamos hablando?; Palestina.
Lugar: El espacio virtual La Casa On, y se desarrollará a través de la plataforma online Zoom.
Inscripciones aquí.