Para elperiódico.com

 

Mientras España mantiene el nivel 4 de alerta terrorista (de un máximo de 5), Bélgica ya decidió en enero de 2018 reducirlo al nivel 2 (de 4) y lo mismo acaban de hacer Reino Unido (pasando en noviembre pasado al 3, de 5) y Países Bajos (hace apenas una semana, rebajándolo al 3, de 5). Son siempre decisiones muy delicadas porque, dado que la amenaza persiste, pueden volverse en contra del gobernante que las ha tomado si, por desgracia, se produce un nuevo atentado. Pero suponen también gestos de realismo político, apoyados en datos como los que desde hace ya siete años presenta el Instituto de Paz y Economía en su Índice Global de Terrorismo. Con los datos disponibles del 2018 sobre un total de 163 países (que suponen el 99,7% de la población mundial) podemos perfilar mucho mejor su verdadera dimensión. Así, cabe entender que:

 

  • Por cuarto año consecutivo disminuye el número de personas muertas en atentados terroristas. Las 15.952 muertes registradas suponen un 15,2% menos de las contabilizadas un año antes y un 52% menos de las que se produjeron en el 2014, año en el que se alcanzó el máximo histórico en lo que va de siglo. Pierde fuelle, en consecuencia, el obsesivo sobredimensionamiento de la amenaza que suelen practicar muchos gobiernos.

 

  • Un total de 98 países mejoraron su situación con respecto al año anterior, con Irak, Siria y Nigeria como los más destacados si se toma como referencia las cifras del 2014. En contrapartida, fueron 40 los países en los que la situación empeoró, con Afganistán a la cabeza. Al menos 71 países sufrieron un atentado mortal (frente a los 67 de 2017); en tanto que en 19 se produjeron más de un centenar de víctimas mortales.
  • Los diez países en los que más muertes se han producido -Afganistán (46% del total), Nigeria, Irak, Siria, Somalia, Pakistán, Mali, RDC, India y Yemen- acumulan el 87% del total mundial. Se trata de países (ninguno occidental) que sufren, en distinto nivel, al menos un conflicto violento en su seno.
  • Si a los anteriores se añaden los países que han sufrido al menos un atentado y en los que se producen regularmente ejecuciones extrajudiciales, torturas y encarcelamientos sin juicio, el porcentaje resultante llega al 99%. Desde la perspectiva de la lucha contra el terrorismo, este dato resulta clave para entender que el énfasis principal para reducir, e idealmente eliminar, esa amenaza pasa por aumentar los esfuerzos en construcción de paz y prevención de conflictos, así como en potenciar el imperio de la ley y el Estado de derecho en todas sus dimensiones. En otras palabras, las estrategias securitarias y militaristas que desde hace años se vienen aplicando nunca serán suficientes para resolver el problema si no van acompañadas de sostenidos esfuerzos sociales, políticos y económicos que atiendan a las causas estructurales que sirven de caldo de cultivo al extremismo violento.

 

  • Visto desde Europa, el panorama resultante muestra que fue la región del planeta con una mejoría más destacada, como se deduce del hecho de que el número de víctimas mortales se redujera un 70% (desde las 204 en 2017 a 62 en 2018, de las cuales 40 se registraron en Turquía). Más en concreto, en Europa Occidental solo cinco países registraron atentados con al menos una muerte, con un total de 183 incidentes.

 

  • Entre los grupos terroristas más letales Daesh ha dejado de ocupar la primera posición que alcanzó ya en el 2014, superado por los talibanes afganos y seguido ahora por el Grupo Khorasan y el antiguo Boko Haram; mientras que ni Al Qaeda ni Al Shabaab figuran ya en posiciones de cabeza. Esos cuatro grupos son responsables del 57,8% de todas las víctimas mortales (en el 2012 no llegaban ni al 29%).

 

  • Entretanto, el terrorismo de ultraderecha va cobrando peso en los países occidentales (con EEUU en posición destacada), con un aumento del 320% en los últimos cinco años. En el periodo enero/septiembre del año actual se contabilizan ya 77 muertes, cuando en todo el 2017 tan solo se registraron 11.

 

Y así, mientras seguimos sin contar con una definición consensuada internacionalmente de 'terrorismo' (lo que permite, por ejemplo, a dictadores como Al Sisi jugar a su antojo con el concepto), debemos asumir que el problema no va a desaparecer a corto plazo, pero también entender que no es hoy, al menos desde una perspectiva occidental, nuestra principal amenaza. Baste recordar que, desde el 2002, el 93% de todas las muertes registradas por terrorismo se localizan en el Oriente Medio, África Subshariana y Sudeste Asiático.

 

IECAH-MSF

El artículo analiza la evolución de la acción humanitaria de la Unión Europea profundizando en cómo se ha incorporado el voluntariado. De un modo crítico plantea algunos de los debates al respecto viendo los pros y los contras. Publicado en el número 45 de la Revista Española de Desarrollo y Cooperación (REDC).

 

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AH-COVID

 

Presentación

El sector humanitario siempre se ha enfrentado a diferentes retos impuestos por los contextos en los que trabaja que le han obligado a estar en continuo movimiento. La pandemia de la COVID-19 no ha sido una excepción y ha venido a traer una nueva dimensión a los retos de protección dentro de la acción humanitaria ya existentes.

Durante esta sesión analizaremos la situación actual a la que se enfrenta la acción humanitaria analizando los diferentes contextos, retos y oportunidades, algunos de ellos en el marco de la COVID-19 y otros que ya se venían gestando anteriormente.

Intervinientes

Inauguración: Cristina Muñoz, directora de Alianza por la Solidaridad.

Moderador: Francisco Rey Marcos, codirector del IECAH.

  • Véronique de Geoffroy, directora general adjunta del Groupe URD.
  • Ignacio Packer, director ejecutivo de ICVA.

¿Cuándo? 6 de abril | 15.30h-17.30h.

Idioma: español con interpretación en directo al inglés.

 

INSCRIPCIÓN

PROGRAMA

 

 

 

 

IECAH-MSF

IECAH y MSF presentan el informe:

"LA ACCIÓN HUMANITARIA EN 2018-2019: SIN CAMBIOS EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE"

Los compromisos para paliar el impacto de las crisis humanitarias siguen siendo claramente insuficientes

 

 

  • La ayuda humanitaria internacional creció apenas un 1% en 2018, muy por debajo de la media de los cuatro ejercicios anteriores, situada en torno al 7,5%.
  • En España, la ayuda oficial al desarrollo se redujo en más del 15% en 2018.
  • En 2018, la ayuda humanitaria pública descendió un 7,63% respecto a 2017. Desde 2009, cuando el presupuesto anual llegó a superar los 465 millones de euros, ha sufrido un recorte superior al 90%.
  • MSF alerta de la creciente tendencia a criminalizar a la población civil atrapada en zonas de conflicto y a las organizaciones humanitarias que le prestan ayud

 

 
Madrid, 19 de diciembre de 2019. El Informe anual sobre ayuda humanitaria española e internacional del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Médicos Sin Fronteras (MSF), presentado esta mañana en Madrid, destaca que la ayuda humanitaria internacional en 2018 alcanzó los 28.900 millones de dólares, lo que supuso un incremento respecto a 2017 de tan sólo un 1%. Una cifra que está muy por debajo de la media de crecimiento de los cuatro años anteriores, situada en torno al 7,5%.

Este estancamiento en la ayuda no debería corresponderse con un periodo (2018- 2019) en el que a las dos emergencias nivel tres (según la ONU) en Siria y Yemen, se han añadido la emergencia provocada por el ciclón Idai en Mozambique y la crisis provocada por el agravamiento de la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC).

Esta situación se agrava al contemplar otras crisis crónicas como las de República Centroafricana, Etiopía, Bangladesh, Myanmar, Nigeria y Somalia. Además, otras situaciones de crisis política, económica y social como las que sufren el Triángulo Norte centroamericano o Venezuela cada vez tienen más implicaciones humanitarias.

“En un panorama en el que los conflictos internacionales y las situaciones de violencia son cada vez más complejos y en el que las implicaciones y los riesgos que se derivan de la emergencia climática son cada vez mayores, un estancamiento así no puede justificarse de modo alguno”, afirma Jesús A. Núñez, codirector del IECAH.

El informe “La acción humanitaria en 2018-2019: sin cambios en tiempos de incertidumbre” revela también que la ayuda humanitaria proveniente de la UE tampoco ha estado a la altura. A pesar de haberse incrementado gradualmente durante los últimos 5 años, su ritmo de crecimiento se ha ido reduciendo, pasando de un aumento del 10% en 2015 a uno de tan solo el 3% en 2018.

 

LA AYUDA AL DESARROLLO ESPAÑOLA SIGUE CAYENDO

El contexto de inestabilidad política que vive España desde 2017 ha hecho que tras tres años consecutivos de incremento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), en 2018 se haya producido una caída del 15,77%. Además, el peso de la AOD respecto al total del PIB del país ha disminuido un 4% respecto a 2017, situándola en un paupérrimo 0,18%, cifra cada día más lejana del comprometido 0,7%.

A su vez, el importe total de la acción humanitaria española pública se ha situado en 50,76 millones de euros, suponiendo una disminución del 7,63% respecto a 2017. Desde 2009, cuando el presupuesto anual llegó a superar los 465 millones de euros, se ha producido un recorte superior al 90%. Esta notable disminución sitúa actualmente a la acción humanitaria en un porcentaje del 2,36% respecto a la AOD, cifra similar a la de 2017, año en el que representaba el 2,15%.

“Desde 2007 el compromiso de la cooperación española era que la acción humanitaria supusiera el 10% de la AOD, en línea con lo alcanzado por otros donantes. Es obvio que estamos muy lejos de cumplir con aquellos objetivos. La acción humanitaria española ha ido reduciéndose año tras año y es una de las políticas públicas más afectada por los recortes. Es también el instrumento de la cooperación al desarrollo que más ha sufrido los rigurosos ajustes presupuestarios”, afirma Francisco Rey, codirector del IECAH.

 

EL NÚMERO DE PERSONAS DESPLAZADAS Y REFUGIADAS MARCA UN NUEVO RÉCORD

El descenso de la ayuda humanitaria se conjuga con un incremento en la complejidad de las crisis. La nueva cifra récord de población desplazada y refugiada, 70,8 millones de personas, es un buen ejemplo de ello.

En 2018 se ha constatado también que los países con menos recursos acogen cada vez a un mayor número y a una mayor proporción de población desplazada. Así, un 39% del total de la población desplazada fue acogido en países de renta baja y un 54% en países de renta media. Tan solo un 7% lo fueron en países de renta alta.

Mientras tanto, va cobrando aún más fuerza el discurso ultranacionalista de perfil cada vez más abiertamente xenófobo.

Un discurso que ve a los migrantes como una amenaza y que olvida interesadamente que nueve de cada diez migrantes africanos y ocho de cada diez asiáticos se quedan en su propio continente.

“La brecha entre necesidades y recursos sigue agrandándose, dejando a cada vez más poblaciones sin la asistencia y protección adecuadas. El sistema internacional humanitario no está siendo capaz de responder y mucho menos de prevenir las situaciones de crisis, desastres y violencia”, afirma Rey.

 

“SE ESTÁ CRIMINALIZANDO LA AYUDA Y TAMBIÉN A LAS POBLACIONES A LAS QUE ASISTIMOS”

El informe advierte de que la creciente tendencia a criminalizar a la población civil atrapada en zonas de conflicto, considerándola como enemiga, así como a las organizaciones humanitarias que le prestan ayuda.

Donantes y gobiernos están presionando cada vez más a las organizaciones humanitarias para que estas se plieguen a sus intereses en materia de lucha contra el terrorismo, lo cual está limitando y condicionando la capacidad de llevar ayuda a quienes más lo necesitan. "Los médicos no deberían verse forzados a decidir quién es un paciente bueno o malo. Eso está prohibido por la ética médica y por el Derecho

Internacional Humanitario. Nuestro papel debería ser tratar a quien quiera que nos necesite, a través de cualquier línea de frente que los grupos hayan trazado", afirma Marta Cañas, directora general de Médicos Sin Fronteras.

“En el noreste de Nigeria, por ejemplo, el Gobierno ha apostado por crear 'ciudades cuartel' bajo control del Ejército y los trabajadores humanitarios no podemos acceder a las zonas que están fuera de estas localidades. Como consecuencia de ello, quienes están detrás de lo que el Ejército define como líneas enemigas también son considerados como el enemigo en virtud de su localización geográfica. Otro ejemplo claro es Yemen, donde la coalición militar liderada por Arabia Saudí declaró provincias enteras objetivo militar sin distinguir entre combatientes y no combatientes”, concluye Cañas.

 

EXPORTACIÓN DE ARMAS, EQUIPOS Y MATERIALES MILITARES: CINCO PAÍSES CONTROLAN EL 75% DEL MERCADO

El informe también destaca que el gasto militar mundial en 2018 se incrementó en un 2,6% con respecto al año anterior, mientras que las transferencias mundiales de equipo, material y armamento aumentaron en el periodo 2014-2018 un 7,8% con respecto al periodo 2009-2013. Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania y China copan las primeras posiciones como exportadores (con un 75% del total mundial), mientras que España, con un 3,2% del total, se sitúa en el séptimo puesto de esta lista.

 

INFORME COMPLETO EN PDF

 

 

Más información:

IECAH: Laura Mula / 91 377 14 98 / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
MSF: Fernando Calero / 630 536 419 / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.