Artículos y entrevistas

Fuente:Reuters

El tifón Wipha ha dejado un balance de 18 víctimas mortales y 50 desaparecidos, según fuentes policiales, tras su paso por el centro y el norte de Japón este pasado miércoles. Cerca de 20.000 personas se vieron obligadas a dejar sus casas por riesgo de inundaciones.

La zona más afectada ha sido la isla de Izu Oshima, a 120 km al sur de Tokio, donde el tifón ha provocado deslizamientos de tierras y más de 200 viviendas se han visto afectadas, así como muchas personas murieron cuando sus casas se derrumbaron o fueron arrastradas por el lodo. El alcalde de Oshima, Masafumi Kawashima, ha reconocido que se había infravalorado la magnitud del desastre y por ello no se procedió a evacuar a la población, lo que podría haber salvado algunas vidas. En este sentido el portavoz del gobierno nipón, Yoshihide Suga, ha manifestado la necesidad de revisar los sistemas de alerta y evacuación ante este tipo de desastres.

Actualmente, se encuentran desplegados en la zona un millar de policías y bomberos continuando con la búsqueda de desaparecidos y comenzando las tareas de reconstrucción.

En su desplazamiento hacia el norte, el tifón llevó fuertes vientos y lluvias torrenciales al área metropolitana de Tokio, provocando la suspensión de buena parte de la red de transportes: varios trenes de alta velocidad y de la red local tuvieron que suspender sus servicios, algunas autopistas permanecieron cortadas temporalmente y los dos aeropuertos de Tokio se vieron prácticamente paralizados, la mayoría de los vuelos fueron cancelados.

Por otra parte, la empresa Tokyo Electric Power Corp (Tepco) ha asegurado que el tifón Wipha no ha provocado daños en la central nuclear de Fukushima, situada a 220 km al norte de Tokio, en la que en 2011 un terremoto y posterior tsunami provocaron el mayor desastre nuclear después de Chernóbil. En la actualidad, la compañía trabaja por liberar el agua acumulada en las instalaciones de la planta, tras haber pasado los test de radioactividad pertinentes y encontrarse dentro de los parámetros normales.

Fuente texto: The Japan Times, EFE

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Más de 140 personas han muerto y aproximadamente 300 han resultado heridas tras el terremoto de 7,2 en la escala Ritcher que sacudió el centro de Filipinas el pasado martes 15 de octubre a las 8:02 hora local.

El seísmo se siguió de más de quinientas réplicas, algunas de las cuales superaron los 5 grados de magnitud, si bien no hay alerta por riesgo de tsunami. Renato Solidum, director del Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs), ha calificado el terremoto como el más fuerte sentido en las provincias de Bisayas y Mindanao en 23 años y ha equiparado la energía desprendida con la de 32 bombas como las de Hiroshima.

Se han registrado numerosos daños materiales y se han producido cortes de energía y de transportes. Varios puentes se han derrumbado y muchas carreteras resultan impracticables, lo que dificulta enormemente las tareas de rescate. Entre los edificios afectados se encuentran la iglesia de Bayaclón y la iglesia del Santo Niño en Cebú, esta última considerada la más antigua del país.

Estas circunstancias han obligado a las autoridades a declarar el estado de alarma en las islas de Cebú y Bohol. La ministra de Bienestar Social y Desarrollo, Dinky Soliman, ha anunciado que se constituirá un fondo de 90 millones de pesos (aproximadamente 1,5 millones de euros) para hacer frente a la situación. En Bohol se han instalado 13 centros de acogida, pero no se ha podido atender a la totalidad de los damnificados.

Asimismo, Eduardo del Rosario, director ejecutivo del Consejo Nacional de Gestión y Reducción de Desastres, ha informado de la urgente necesidad de proporcionar alimento y agua. El presidente Beningo Aquino visitará hoy miércoles las principales zonas afectadas por el desastre para evaluar los daños ocasionados.

Se trataba de una jornada festiva en Filipinas (la festividad musulmana de Eid al Adha) lo que probablemente ha evitado que se produjeran más víctimas mortales ya que edificios gubernamentales y oficinas se encontraban cerrados.

Filipinas, situada en el conocido como Anillo de Fuego del Pacífico, es una zona de gran actividad sísmica y volcánica. De hecho, hace apenas año y medio, en febrero de 2012, tuvo lugar otro terremoto en la Isla de Negros, a unos 100 km de distancia del registrado este martes, en el que hubo un balance de casi un centenar de víctimas mortales.

Fuentes: EFE, Reuters, Philippine Daily Inquirer.

Fuente de la fotografía: www.aecid.es

El día 4 de julio, tuvo lugar la presentación del informe anual de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (ODM) en el emblemático edificio de la Casa de América, en Madrid. La exposición fue llevada a cabo por Amalia Navarro, coordinadora de la Campaña del Milenio; Josefina Maestu, directora del Programa de ONU-Agua para la Promoción y Comunicación en el Marco del Decenio; Bruno Moro, director del Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio y Javier Hernández, subdirector de la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SGCID) quien clausuró el acto.

Unos y otras hablaron de los logros obtenidos en materia de desarrollo humano, entre los que cabe destacar la considerable ampliación del acceso al agua potable a nivel mundial, la reducción de la pobreza extrema, de la mortalidad infantil o las mejoras habidas en materias de educación y salud.

Asimismo, los participantes reconocieron que queda un largo camino por recorrer, por ejemplo en cuestiones de género (el empoderamiento de las mujeres sigue siendo todavía una utopía) o de medio ambiente, pues no sólo no se han reducido las emisiones de CO² a la atmósfera, sino que han aumentado, un hecho que unido al aumento de la población urbana y a la falta de acceso a saneamiento básico va a agravar el problema de contaminación de nuestro planeta.

Moro destacó la necesidad de nutrir el Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio y recordó la importancia de los principios de la Declaración de París de 2005, señalando la coherencia y la coordinación como puntos clave para hacer frente a los desafíos del milenio. Maestu, por su parte, recordó que existen importantes diferencias regionales en los logros de los ODM, siendo África Subsahariana una de las zonas del mundo que más retos plantea.

Durante la presentación se mencionaron otros temas, como la seguridad alimentaria, la infancia y la nutrición, la importancia de la participación ciudadana o la necesidad de construcción de paz como paso previo al desarrollo. Por último, a menos de 1.000 días de la meta planteada en 2015, Navarro nos transmitió un mensaje: los cambios son posibles.

Y así lo demuestran los datos. Pero sigue siendo necesaria una mayor implicación de la comunidad internacional no sólo para lograr los objetivos de la agenda de desarrollo del milenio, sino de todas las agendas nacionales e internacionales que promuevan el desarrollo humano.

www.flickr.com; autor: George Fox Evangelical Seminary

En Etiopía, 2 de cada 5 niños padecen retraso en el crecimiento. Un 28 % de la mortalidad infantil está asociada con la malnutrición. El 16 % de las repeticiones de curso en enseñanza primaria están asociadas a retrasos en el crecimiento.

Estas son sólo algunas cifras que muestra el informe "El coste del hambre en Etiopía: implicaciones para el crecimiento y la transformación de Etiopía" publicado durante el presente mes de junio y que pretende alertar sobre cuáles son los costes sociales y económicos de la desnutrición infantil. Con la facilitación de varios actores, como la República Democrática Federal de Etiopía o el Instituto de Salud Etíope y llevado a cabo por el Programa Mundial de Alimentos, la Comisión Económica para África, la Unión Africana y NEPAD, el estudio forma parte de uno más amplio denominado "El Coste del Hambre en África" (COHA, por sus siglas en inglés), que estima los impactos de la desnutrición infantil en muchos otros países africanos, como Kenia, Malawi o Uganda.

La desnutrición infantil es un problema que causa graves consecuencias a largo plazo, tanto a nivel físico como psíquico. Si el cuerpo, las capacidades físicas y psíquicas no se desarrollan en su totalidad durante los primeros años de vida, el niño o niña en cuestión se convertirá en un adulto o adulta con menor independencia, menor capacidad de trabajar y de formarse intelectualmente, y probablemente tendrá problemas de salud, tal como los datos muestran. Si a eso le sumamos un deficiente sistema sanitario, en el que sólo 3 de cada diez niños reciben atención primaria adecuada, la situación es si cabe más grave, lo cual desemboca en una necesidad urgente de impulsar políticas públicas que salvaguarden la salud, unidas a una promoción de los servicios nutricionales como un área más a prestar a los ciudadanos y ciudadanas etíopes.

El recién publicado informe y los que vendrán a partir de ahora muestran datos económicos en una clave de coste/beneficio. Si bien no podemos reducir a esto las vidas humanas que se pierden por el camino, ni podemos poner valor económico a la mortalidad causada por el hambre, sirve como herramienta o incluso un pretexto más para realizar un llamamiento a la comunidad internacional para implantar medidas reales que, más allá del mero asistencialismo, erradiquen una inseguridad alimentaria que padecen millones de africanos y africanas y que, recordemos, no es algo pasajero sino estructural.

Para descargarse el informe completo véase el siguiente enlace:

Fuentes: Reliefweb y World Food Program