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- Escrito por Andrea Sanz Merino

"Solíamos vivir a las afueras de Damasco pero en 2012 tuvimos que huir a Irbid (Jordania), donde vivimos actualmente. Al llegar aquí fui a la escuela durante 3 meses pero después mis padres decidieron que dejara de ir por estar lejos y ser demasiado caro (...) Me casé hace un año. Yo tenía 13 y mi marido, Hamseh, 27. Le conocía de Siria, es uno de mis primos. Cuando me propuso matrimonio pensé que sería bueno económicamente para mi familia" – cuenta Bidool, de 14 años, mientras sostiene en brazos a su hijo recién nacido. Cuando le preguntan cómo sería su vida si siguiera viviendo en Siria, ella contesta: "Si estuviéramos en Siria no me habría casado; aún iría a la escuela."
Esta es la angustiosa realidad que denuncia el nuevo informe publicado por CARE el pasado mes de mayo y que lleva por título "To protect her honour: Child marriage in emergencies – the fatal confusion between protecting girls and sexual violence".
"Casándolas protegemos su honor" es el argumento más recurrido para justificar esta vulneración de los derechos humanos. En todo el mundo un total de 16 millones de niñas de edades entre 15 y 19 dan a luz cada año. 70.000 mueren durante el embarazo o el parto. Antes de la crisis siria las mujeres entre 20 y 25 años casadas y con hijos suponían un 13% de la población femenina. Tras 4 años de conflicto este porcentaje se ha elevado hasta el 25%. La diferencia de edad entre los cónyuges también es motivo de preocupación. En 2012, de todas las niñas sirias de entre 15 y 17 años que contrajeron matrimonio, un 16,2% lo hicieron con hombres 15 o más años mayores que ellas.
Conseguir dinero a cambio de la dote de la novia no es la primera motivación que mueve a las familias sirias a casar a sus hijas a edades muy tempranas. El matrimonio infantil, en muchas sociedades, es visto como una forma de "protección" y la única manera de preservar el honor de sus hijas. Las chicas que sobrepasan los 20 y no se han casado son consideradas a menudo como una carga para su familia.
En escenarios de conflicto esta práctica se vuelve más común por el miedo generalizado a las violaciones por parte de los beligerantes. La pérdida de la virginidad de una joven fuera del matrimonio supondría una vergüenza para su familia y, muy probablemente, la imposibilidad de encontrar marido en un futuro.
Refugiados sirios en Turquía han asegurado que una de las razones por las que huyeron fue por "proteger" a sus niñas de la violencia sexual y de matrimonios forzados con combatientes. Varios grupos armados en Siria recurren al uso de los matrimonios infantiles o forzosos como arma de guerra para sembrar el pánico en la población y forzar así su desplazamiento.
El matrimonio infantil nace de la desigualdad de género, el abuso de poder y falta de respeto por los derechos humanos. CARE aboga por la educación para concienciar a las poblaciones desplazas sobre los riesgos que esta práctica conlleva y transmitir el mensaje primordial de que, obligando a sus hijas menores a casarse no las protegen sino que las exponen a peligros, pudiendo llegar a convertirse en una forma de esclavitud.
Entre los países con mayor número de refugiados sirios Jordania es el que más medidas ha tomado para reducir el número de matrimonios tempranos. Agencias humanitarias por la protección infantil han llevado a cabo campañas de toma de conciencia. Asimismo, ACNUR en colaboración con otras agencias y el apoyo del gobierno, ha mejorado los mecanismos de protección a nivel legal que incluyen la instauración de una edad mínima para contraer matrimonio.
Turquía y Líbano también han sumado su esfuerzo a través de campañas de prevención lideradas por médicos y autoridades religiosas que puedan resultar cercanas a la población. De igual manera, y como parte de los programas de prevención, resaltan el papel que el empoderamiento económico puede jugar en precaver estas situaciones.
Durante emergencias humanitarias, el número de matrimonios infantiles se incrementa como consecuencia de la pobreza y la lucha de las familias por sobrevivir así como por una amenaza percibida al "honor" de las niñas. Hasta ahora las medidas tomadas a nivel internacional abordan esta cuestión con pautas que sólo se pueden implementar en contextos estables, dejando de lado los escenarios humanitarios en los que la violencia sexual ha derivado en matrimonio infantil. Si nada cambia serán 142 millones los matrimonios infantiles que se contraigan entre ahora y 2020. O lo que es igual, 37.000 niñas casadas cada día.
Las directrices que a lo largo de este año 2015 publicará CARE tendrán como fin aportar un enfoque más orientado a este tipo de contextos y terminar con una práctica denigrante para toda niña.
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- Escrito por Andrea Sanz Merino

El pasado año ha visto cómo el número de personas afectadas por diversas crisis ha aumentado hasta niveles sin precedentes. En una época en la que el número de personas desplazadas y refugiadas supera al de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional se enfrenta a grandes desafíos en un mundo cambiante.
A pesar de que satisfacer las necesidades de aquellos que requieren ayuda humanitaria depende de muchos otros factores además de los recursos económicos, una respuesta eficaz no puede ser llevada a cabo sin una cantidad adecuada de financiación.
El informe que este año publica el Global Humanitarian Assistance habla de un incremento generalizado en las donaciones destinadas a la acción humanitaria así como de un posible mal reparto de las mismas.
Nuevas emergencias. Más ayuda humanitaria aunque insuficiente.
En 2014, un año marcado por múltiples emergencias a gran escala, el volumen de ayuda internacional recibida ha alcanzado nuevos niveles récord. Se estima que 24,5 mil millones de dólares fueron destinados a ayuda humanitaria, un 19% más frente a los 20,5 proporcionados en 2013. La asistencia humanitaria internacional crece así por segundo año consecutivo.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Pese al considerable incremento de las donaciones, las cifras han resultado insuficientes para hacer frente a las crecientes necesidades, que también han alcanzado nuevos récords. El año 2014 no sólo dejó nuevas crisis implorando ayuda – como el brote del virus del Ébola, Irak o Ucrania – sino un acrecentamiento en la asistencia requerida por los mayores conflictos (Siria y Sudán del Sur).
Los que proporcionan la ayuda...
Entre aquellos que colaboran en la financiación de la acción humanitaria se encuentran donantes públicos, cuya contribución ha crecido en un 24% y donantes privados que presentan una aportación de un 8% mayor que el año anterior.
Entre los diez gobiernos que mayor cantidad de dinero destinan a este fin, cabe resaltar la reciente entrada en el grupo de Arabia Saudí, un esfuerzo que se suma al del resto de gobiernos en Oriente Medio que elevan un 120% sus donaciones humanitarias, en gran parte debido a las crisis actuales que sufre la región que hoy en día se sitúa a la cabeza de las áreas con mayor número de personas desplazadas internas por delante del continente africano.
En lo que a las contribuciones privadas se refiere, éstas han sufrido un incremento del 8% y suelen estar destinadas a combatir desastres naturales más que a crisis nacidas a causa de un conflicto. Los donantes privados (individuos, fundaciones, compañías y corporaciones) han aportado un 26% del total de la ayuda humanitaria registrada en 2013.
...y los que la reciben
Lo recaudado a lo largo del año ha ido dirigido en un 57% a las cinco emergencias más graves, aquellas calificadas de nivel 3 por las Naciones Unidas: Siria, República Centroafricana, Sudán del Sur, Irak y los países afectados en África Occidental por el virus del Ébola.
Asimismo, dos tercios de la ayuda humanitaria internacional continúan destinándose a conflictos prolongados como Siria, Somalia y Pakistán donde las crisis se suceden año tras año.
Este significante incremento en la financiación de emergencias de nivel 3 con respecto a años anteriores se traduce en un abandono de otras crisis que han permanecido "olvidadas" y desatendidas por la comunidad internacional.
Las ONG han recibido un 18% de la asistencia humanitaria, siendo en su gran mayoría ONG internacionales. En los últimos años ha cobrado especial importancia la necesidad de que las ONG locales ocupen un rol más importante en la acción humanitaria. Sin embargo, los datos revelan que la financiación recibida por las mismas ha descendido de un 0,4% en 2012 a un 0,2% en 2014 y que, por otra parte, el dinero designado a las autoridades de los estados afectados permanece en niveles muy bajos (3,1%).
La necesidad de adaptar la ayuda humanitaria a una realidad cambiante
Alrededor del 93% de las personas que viven en situación de extrema pobreza lo hacen en países políticamente frágiles, vulnerables a nivel medioambiental o ambos. Mientras que los gobiernos de los países afectados deberían ser los que tomasen las riendas en la reducción del riesgo de desastres y respuestas ante crisis, la realidad es que los medios de los que disponen estos son escasos en áreas tan inermes.
Lo que se extrae en líneas generales de esta última investigación publicada por el GHA es una actitud positiva dada por la pronta respuesta de los donantes internacionales ante las nuevas situaciones de alerta. De igual manera, prevalece un llamamiento a una mayor contribución que deje de resultar insuficiente para hacer frente a las emergencias y pueda ofrecer un apoyo sistemático que ayude al mantenimiento de la paz, a reducir el riesgo de futuras crisis y acabar con la pobreza.
Más información en: http://www.globalhumanitarianassistance.org/
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- Escrito por Victoria Silva Sánchez

Cifras clave:
- Más de 3 millones de personas desplazadas desde enero de 2014.
- Más de 8 millones de personas precisan asistencia humanitaria.
- El nuevo plan de respuesta humanitaria para Irak solicita 500 millones de dólares para hacer frente a las necesidades de los iraquíes.
Desde que hace un año Daesh (el mal llamado "Estado Islámico") se introdujera en Irak y conquistara Mosul, la situación de la población iraquí empeora semana tras semana. Desde enero de 2014 se calculan en ocho millones las personas que precisan de asistencia humanitaria (de una población total estimada en unos 30 millones de personas). El nuevo coordinador de Ayuda de Emergencia de Naciones Unidas, Stephen O'Brien, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que haga un mayor esfuerzo económico para lograr alcanzar a cubrir las necesidades humanitarias de los iraquíes.
La protección humanitaria
La protección humanitaria tiene el fin de proteger a la población civil contra los peligros de las hostilidades y las catástrofes, facilitar las condiciones necesarias para su supervivencia y ayudarla a recuperarse de los efectos de las mismas. De ahí se derivan tres funciones fundamentales: la preventiva, consistente en la protección de la población antes de que se vea afectada por un conflicto armado o un desastre natural; la reparadora, consistente en ayudar a la población a superar los efectos adversos que se hayan producido y lograr la vuelta a la normalidad; y la de salvaguardia, que hace referencia al establecimiento de las condiciones necesarias para la supervivencia de una población, por ejemplo, protegiendo bienes indispensables como el agua.
Bajo esa múltiple óptica, las acciones que puede llevar a cabo la protección humanitaria en contextos de conflicto o desastres naturales son, entre otras, las siguientes: servicio de alarma, evacuación, habilitación y organización de refugios, salvamento, servicios sanitarios, lucha contra incendios, detección y señalamiento de zonas peligrosas, descontaminación y medidas de protección similares, provisión de alojamientos y abastecimiento de urgencia, medidas de urgencia para restablecer servicios públicos indispensables, asistencia para preservar los bienes indispensables para la supervivencia y otras medidas complementarias.
Y para que estas labores puedan ser garantizadas, los organismos encargados de llevarlas a cabo deben respetar en todo momento los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia. Sin esta premisa básica se corre el riesgo de ser visto como parte combatiente, con las consecuencias negativas tanto en la protección del personal humanitario como en la imposibilidad de acceso a las víctimas y la distribución de la ayuda humanitaria. Aun así, es obvio en demasiados casos que el cumplimiento de estos principios no garantiza el acceso a las personas en riesgo humanitario cuando se trata con actores como, en este caso Daesh, que no reconocen estos principios humanitarios y no se sienten obligados por el Derecho Internacional Humanitario (DIH).
Dificultades y violaciones del DIH en Irak
La protección de la población en Irak se está viendo dificultada por distintos factores, especialmente, la violencia extrema a la que está siendo sometida tanto por parte de las milicias de Daesh como por los ataques del ejército iraquí y las milicias chiíes y los bombardeos de la coalición internacional.
El respeto generalizado al DIH es inexistente, tal y como ilustran los ataques reiterados contra la población civil. Las milicias de Daesh han cometido masacres indiscriminadas contra numerosos colectivos, debido a su adscripción religiosa a otro credo o a la rama chií del Islam, así como a los musulmanes suníes que se niegan a aceptar su autoridad. Las matanzas han afectado especialmente a los hombres, mientras que las mujeres y niños y niñas han sufrido secuestros y han visto agravadas sus condiciones humanitarias. En concreto, las jóvenes y adolescentes están sufriendo condiciones de esclavitud, en las que son vendidas a distintos líderes y guerrilleros de la organización y son mantenidas en cautiverio. Aunque aún no podemos hablar de genocidio en sentido estricto, Daesh sí que ha procedido a una limpieza étnica en la región bajo su control, como muestra la especial persecución contra los miembros de las diversas minorías existentes en el territorio que controlan (sean cristianos o yazidíes, turcomanos, kakais o shabaks).
Por su parte, el ejército iraquí ha causado la muerte de numerosos civiles inocentes al no discriminar en sus ataques aéreos y artilleros en áreas urbanas. Por su parte, las milicias chiíes también han cometido diversas masacres, así como torturas y violaciones, cebándose especialmente con la población suní, por considerarla colaboradora de los yihadistas. Asimismo, las fuerzas armadas iraquíes han faltado a su deber de proteger a la población civil de los ataques de los milicianos, al abandonar zonas que controlaban frente al avance de los violentos.
Estas violaciones también han provocado numerosos desplazamientos de población, debido al miedo a sufrir el mismo destino que otros compatriotas. La población desplazada interna en Irak asciende a 3 millones de personas aproximadamente. De ellas unas 530.000 se encuentran en la provincia de Anbar, mientras que las provincias de Bagdad y Dahuk acogen a 483.000 y 445.000 personas respectivamente. Otros dos millones de personas se encuentran en el Kurdistán iraquí.
La protección de la población en Irak
La protección de los colectivos de población iraquí anteriormente mencionados se está llevando a cabo por los distintos actores humanitarios, como las agencias de Naciones Unidas ACNUR, UNICEF, OCHA, así como por el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y numerosas ONG tanto internacionales como locales.
Hasta ahora las labores de protección humanitaria se han ceñido sobre todo a la evacuación de las poblaciones amenazadas por los ataques, tanto de los yihadistas como de las milicias paraestatales; a la habilitación y organización de refugios y a la provisión de alojamientos y abastecimientos de urgencia. Puesto que el mayor problema en Irak es la enorme cantidad de personas desplazadas internamente, la gran labor de ayuda ha consistido en la habilitación de 12 campamentos de refugiados y 30 centros colectivos. Estos difieren según la ubicación: urbanos en la provincia de Bagdad, los campos de Al-Obaidi y Al-Waleed (en la provincia de Anbar), y varios campos en la provincia norteña de Dahuk. Asimismo, hay que señalar el importante papel que está jugando el Gobierno Regional del Kurdistán, no sólo haciendo frente militarmente al avance de los yihadistas, sino también en el plano humanitario. El Kurdistán iraquí acoge a más de 2 millones de iraquíes, repartidos en diversas ubicaciones como los campos de Makhmour, Arbat, Erbil y otros muchos. Esta zona del país es en la que los actores humanitarios tienen más fácil acceso a la población necesitada. Por el contrario, la zona oeste del país, fronteriza con Siria y bajo control de Daesh es donde resulta mucho más complicado.
Asimismo, y a pesar del grave deterioro de las condiciones de seguridad, se ha podido prestar asistencia sanitaria a millones de personas y 5,3 millones de niños y niñas han sido vacunados contra la polio. Numerosas escuelas han sido también rehabilitadas y se han establecido espacios de aprendizaje temporales. La labor de los distintos actores en la respuesta humanitaria se ha centrado en acceder a aquellas personas necesitadas de las que el gobierno iraquí no podía hacerse cargo. Sin embargo, afrontar estas necesidades requiere una constante financiación. Por ello, el pasado 4 de junio, en Bruselas, fue lanzado el nuevo Plan de Respuesta Humanitaria para Irak, que solicita una contribución de 500 millones de dólares para hacer frente a las necesidades de los iraquíes durante los próximos seis meses. Este plan será financiado conjuntamente con el gobierno iraquí, pues se plantea hacer una transición en el liderazgo de la asistencia a las autoridades locales. La población iraquí seguirá sufriendo esta dramática situación mientras la violencia generalizada y la amenaza que representa Daesh no desaparezcan. El peligro es que esta situación profundice aún más el conflicto sectario en marcha y que agrave todavía más la grave crisis humanitaria que sufre el país mesopotámico.
Enlaces de interés
Plan de Respuesta Humanitaria para Irak
Informe de Situación nº 47 OCHA
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- Escrito por Victoria Silva Sánchez

Cifras clave:
- Más de 90.000 burundeses han huido de su país a consecuencia de la violencia.
- Ruanda acoge a más de 27.700 mientras que Tanzania ya supera los 47.000.
- La epidemia de cólera desatada entre los refugiados de Tanzania ya supera los 2.400 casos y se ha cobrado 33 víctimas mortales.
La estabilidad en Burundi pende de un hilo
Desde el pasado mes de abril, la violencia se ha desatado en Burundi a consecuencia del anuncio del actual presidente Pierre Nkurunziza de presentarse a un tercer mandato en las próximas elecciones que debían tener lugar en junio. La oposición política, una gran parte de la población burundesa y la comunidad internacional opinan que este anuncio se opone frontalmente a los Acuerdos de Arusha, los acuerdos de paz firmados en el año 2000 que pusieron fin a la guerra civil en el país y que viola la constitución.
Las protestas pacíficas que se iniciaron contra este anuncio han derivado en un enfrentamiento entre distintas facciones armadas de uno y otro bando, en concreto por la intimidación que está provocando entre la población civil el Imbonerakure, el brazo joven armado del partido en el poder, el Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia (CNDD). Debido a ello, muchos burundeses están huyendo a los países vecinos, especialmente Ruanda y Tanzania, por miedo a un resurgir de la violencia sectaria.
El miedo a que esta crisis pueda degenerar en una nueva conflagración en la región de los Grandes Lagos ha impulsado a numerosos actores internacionales a tomar cartas en el asunto. Tanzania y Angola están liderando las negociaciones a través de la Comunidad del África del Este (EAC) para llegar a una estabilización social que permita celebrar las elecciones, las cuales deberían ser retrasadas hasta mediados de julio. Por su parte, la Unión Africana también ha intentado promover iniciativas de diplomacia preventiva a través del Consejo de Paz y Seguridad, que se han visto frustradas por la oposición de los líderes de algunos países de ir más allá.
La crisis humanitaria de los refugiados
A fecha 27 de mayo de 2015, más de 90.000 personas han huido de Burundi. Los principales receptores de esta población son Ruanda, con 27.732 refugiados, Tanzania, con 47.929, República Democrática del Congo, 9.798 y Uganda, con 6.000, y que está recibiendo 400 refugiados diariamente.
La situación es bastante preocupante, especialmente en Tanzania. A mediados de mayo, se contabilizaban 1.000 casos de diarrea aguda entre los refugiados del campo de Nyarugusu. El 21 de mayo, los casos ascendías a 2.400 y las víctimas mortales a 33. El 39% de los que se encuentran en tratamiento son niños y niñas menores de cinco años. Las mujeres también están sufriendo especialmente. Mujeres embarazadas refugiadas están dando a luz en condiciones lamentables, en los ferris que transportan a los refugiados o en las orillas del lago, con lo que se exponen a contagiarse de cólera. Además, la violencia sexual se está incrementando en las rutas hacia los campamentos. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha hecho un llamamiento urgente solicitando material de higiene para mujeres y niñas y kits de tratamiento de violaciones además de preservativos para contener la transmisión del VIH/SIDA.
Las prioridades que ha establecido el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) son las siguientes: reubicación de los refugiados de las zonas fronterizas a zonas más seguras; preparación de campamentos de refugiados asignados por los gobiernos receptores; protección del socorro de emergencia y las intervenciones de asistencia, incluyendo los sectores de registro, cobijo, utensilios domésticos, alimento, agua, sanidad, higiene y salud; identificación y protección de los niños y niñas, incluyendo localización de familias, reunificación y acuerdos de cuidado alternativo para los niños y niñas solos o separados; instalación previa de los artículos de socorro para salidas masivas en los países vecinos.
El Plan de Respuesta Regional para los Refugiados de Burundi fue lanzado el pasado 22 de mayo, para cubrir el periodo abril-septiembre 2015, con un cálculo aproximado de 200.000 personas como potenciales beneficiarios. ACNUR ha solicitado 207 millones de dólares, de los cuales 91,3 millones irían destinados a Tanzania, 99,5 a Ruanda y los 15,9 restantes a la República Democrática del Congo.
La prioridad fundamental es conseguir estabilizar la situación de violencia dentro del país para que los refugiados puedan regresar a sus hogares y participar en el proceso electoral para la normalización política del país.
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